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Amazon, África, España, Estados Unidos, historia, Latinoamérica, Oceanía
La lengua es sin lugar a dudas la máxima expresión de una cultura. Resultan ejemplares pueblos como el catalán o el vasco los cuales, a pesar de décadas e incluso siglos de ninguneo o represión política, han sabido no sólo mantener sino fortalecer el uso de su lengua. Mucho deberían aprender otros pueblos, como el aragonés y su fabla, en los que únicamente grupúsculos de voluntarios y algunos políticos generalmente de la izquierda nacionalista parecen tomarse con seriedad este asunto. Sin embargo, en otros lugares del mundo, como Mongolia, muchas zonas de África, el Amazonas u Oceanía, existe un claro peligro de que lenguas con cientos de años de antigüedad desaparezcan. En numerosos casos estas lenguas subsisten gracias a la tradición oral y se encuentran en manos en 1 o 2 personas, ya ancianas, que ven como la lengua de sus padres desaparecerá cuando ellos mueran. Esta es una gran pérdida, no sólo para estos pueblos, sino para toda la Humanidad. Existen proyectos que tratan de buscar soluciones a la previsible desaparición de estos dialectos, como el Enduring Voices Project de National Geographic y el Living Tongues Institute for Endangered Languages, que busca llamar la atención sobre los puntos más calientes del planeta en lo concerniente a la inmediata desaparición de una lengua. Según este proyecto, en estos momenos los puntos calientes se concentran en Siberia, noreste de Australia, centro de sudamerica, Oklahoma y el noroeste de Norteamérica.
Buscando información sobre civilizaciones poco conocidas, como las aparecidas en el África subsahariana o América del Norte (lo sé, algo pedante para un sábado), he encontrado una web realmente extraordinaria. Lo más curioso es que es una web en castellano y patrocinada por una comunidad autónoma. Concretamente es la web
Será cosa de la mayor influencia que la población negra está alcanzando en EEUU -ya era hora- gracias al candidato a candidato demócrata Barack Obama, pero la cuestión es que el
Según las investigaciones que aparecen en el libro “The Telephone Gambit: Chasing Alexander Graham Bell’s Secret“, del periodista Seth Shulman, el hasta ahora conocido inventor del teléfono, Alexander Graham Bell, podría haber copiado su invento a partir de las notas de su principal rival, Elisha Gray.