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A los investigadores de marketing -supongo que con el resto de disciplinas científicas ocurre lo mismo- se nos valora fundamentalmente por la calidad de las publicaciones que obtenemos. Evidentemente, la calidad de la docencia (algo que no es fácil de valorar con los sistemas actuales), los años en la profesión o las actividades de gestión que se realicen en la Universidad o centro en el que se trabaje también son valoradas. Pero la calidad de los papers, o más bien el prestigio de la revista donde publicas, es lo más importante. Digo esto porque a veces no hay una correlación positiva entre la calidad de lo publicado y la calidad de la revista, lo cual dicho sea de paso me genera bastante cabreo, porque a un servidor eso de meter un paper malo en una buena revista aún no le ha pasado. Pero hay gente con suerte, o con buenos padrinos.
Con este panorama a los científicos no nos queda otra que publicar lo mejor que podamos, lo cual no es nada fácil en este país por varios motivos:
- No existe una carrera de investigador como tal en la Universidad (salvo los becarios, que están en formación, y algunos centros de investigación). Así, entre clases y actividades que nada tienen que ver con la Ciencia, muchas veces te queda muy poco tiempo para pensar. Y realmente, pensar debería de ser nuestro trabajo.
- Durante años no se ha valorado la calidad investigadora. Ello ha provocado que gente sin publicaciones o sin tesis doctorales se haya colocado de funcionario. Por supuesto, es un fallo del sistema y no de los implicados. ¿Por que habrías de esforzarte en publicar si con dar tus clases medianamente bien consigues un buen puesto de trabajo? Afortunadamente esto ha cambiado en los últimos años, y la nueva hornada de investigadores, así como gente más senior que hasta ahora no se había preocupado por estas cosas, están posicionando a la investigación española en un mejor lugar.
- No existe cultura de internacionalización. Al igual que ocurre en un negocio, en un entorno como el actual la internacionalización de actividades es un objetivo inevitable. Más si consideramos que las fuentes de financiación locales y nacionales a la investigación tienden a disminuir, con lo que el que quiera “pasta” debe conseguir partners extranjeros con los que proponer proyectos de gran envergadura a organismos internacionales. A pesar de ello la investigación española está a años luz de otro países, en los que no se concibe trabajar en equipos puramente nacionales y donde la mayor parte de sus integrantes pasan buena parte de su carrera profesional de estancias en el extranjero haciendo networking y aprendiendo.
- La empresa española no valora a los investigadores. En otros países, como Alemania, ser Doctor es garantía de prestigio y esfuerzo. En España, a los investigadores la empresa, sobre todo las grandes aunque no se lo crean, les da la espalda. Esto es especialmente palpable en las Ciencias Sociales como el marketing. El diálogo empresa-Universidad es más necesario que nunca, pero para ello ambas partes deben de poner de su parte.
A los factores anteriores añadan otros como el lamentable estado de muchos centros de trabajo, el nivel de inversión en I+D en este país, la falta de vocaciones investigadoras, el problema con los idiomas extranjeros o la informática, y verán como el panorama es complicado.
Ayer leía un trabajo del último número del Journal of Marketing (“What Does It Take to Get Promoted in Marketing Academia? Understanding Exceptional Publication Productivity in the Leading Marketing Journals”, por Steven H. Seggie y David A. Griffith) donde se analizaba la productividad que un investigador debía tener para promocionar en, si no recuerdo mal, los 70 mejores centros de investigación del mundo. Básicamente, la conclusión es que si te quieres quedar en alguna de las mejores Universidades (no creo que en la lista hubiera alguna española) debes colocar almenos 0,26 papers de media al año en alguna de las 4 revistas Top (Marketing Science, Journal of Marketing, Journal of Marketing Research, Journal of Consumer Research). Yo creo que este es el camino si queremos una Ciencia de verdadera calidad en nuestro país. Pero no olvidemos que no partimos desde la misma posición que el resto de países. Que hay cambios que realizar, tanto en medios como en mentalidad de la sociedad española. Mientras estos cambios no se produzcan mucho me temo que seguiremos mirando a otros países con envidia, cuando no tendremos que marcharnos al extranjero como ha ocurrido con tantos y tantos buenos científicos españoles.
Una breve lección de uno de los grupos de rock sinfónico más importantes: Pink Floyd.
Esta tarde imparto una charla sobre usabilidad web. Dejo el material base que voy a utilizar por si puede interesar a alguién.
Cada vez con mayor frecuencia los profesores del prestigioso Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) graban sus clases magistrales en vídeos que luego son puestos a disposición de manera gratuita en Internet (existen cursos en diversas lenguas, entre ellas el castellano).
Un problema que se viene presentando en la utilización de esta ingente cantidad de material didáctico, y que es generalizable a cualquier archivo de vídeo o de audio, es la búsqueda interna en el archivo. Aplicaciones como Youtube tratan de solventar este problema mediante el uso de etiquetas (tags), pero con ello la exactitud de las búsquedas depende básicamente de la pericia del autor del vídeo en el etiquetado. Por todo ello, desde el MIT están desarrollando un nuevo sistema que se sirve de sistemas de reconocimiento de voz para crear estructuras de contenido que faciliten la búsqueda. Así, sobre el texto transcrito se aplica una fórmula matemática que pondera el peso de cada palabra asignando a cada elemento de la mencionada estructura unas palabras u otras. Dicho de otra forma, se trata de un nuevo método de etiquetado semi-automatizado.








