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Son muchos los incrédulos acerca de las posibilidades reales de utilizar la tecnología bluetooth como herramienta de marketing. Es cierto que no está tan extendida como otras tecnologías (e.g. MMS), especialmente en algunos países como España. También es cierto que es una técnica que depende de condicionantes comportamentales del receptor del mensaje -tener activado el bluetooth y la visibilidad del dispositivo- que disminuyen el tamaño de la población accesible. En cualquier caso debemos señalar que este tipo de herramientas se vienen utilizando con éxito en múltitud de ocasiones y que los movimientos observados en asociaciones de empresas espacializadas y el propio interés de los anunciantes auguran un prometedor futuro a estas técnicas.
Los pasados juegos olímpicos de Pekín han sido protagonistas de un perfecto ejemplo de la capacidad de impacto de las acciones de bluetooth marketing. Coca-Cola y la agencia Pioco llevaron a cabo una campaña localizada en las principales instalaciones de los JJOO, así como en recintos hosteleros de la capinal china y la moderna ciudad de Shangai. El objetivo de la campaña era aumentar la notoriedad de la marca entre los asistentes al evento, así como adolescentes y hombres de negocios chinos a través de la descarga de contenidos multimedia (videos comerciales) vía bluetooth. Los resultados alcanzados superan con creces las tasas de conversión habituales en este tipo de acciones, situándose alrededor del 65%.
Algunas conclusiones importantes sobre los factores de éxito en las campañas bluetooth podrían ser los siguientes:
- Este tipo de campañas exige un conocimiento de la tecnología. En algunos países el reconocimiento alcanza el 85%, pero en otros los interesados en su uso deben de realizar un esfuerzo de culturización entre los consumidores.
- De manera similar, el éxito del bluetooth depende de la penetración de la tecnología en el mercado objetivo. La necesidad de disponer en espacios públicos o privados de hotspots dificulta en algunas ciudades el uso, bien por el rechazo de los propietarios del espacio, bien porque no haya un acceso sencillo a la tecnología en algunos países, o bien porque no exista una red estable de hotspots y se tenga que empezar desde cero.
- Por último, opino que el uso del bluetooth debería circunscribirse a acciones muy puntuales y no considerarse como un medio de comunicación general como el email marketing o el uso de billboards. Parece que este tipo de estrategias funciona mejor cuando están asociadas a eventos concretos (e.g. conciertos, partidos de fútbol, mítines políticos). No olvidemos que es una técnica más de geo-marketing y que por tanto su éxito depende de lo que se esté produciendo en un momento dado en un lugar determinado. Del mismo modo, acciones puntuales, como promociones, pueden servirse de este tipo de tecnología (e.g. cupones descuento que se ofrecen al pasar cerca de un establecimiento comercial).
No quisiera terminar sin lanzar otro alegato en favor de la utilidad de la tecnología bluetooth, esta vez sin pretensiones comerciales. El proyecto” Talking Points”, desarrollado por la Universidad de Michigan permite a personas ciegas recibir vía bluetooth información que les permite orientarse mejor en zonas poco familiares, una especie de lazarillo robótico. Este tipo de tecnología podría utilizarse en otros contextos, como movimientos de material y personas dentro de grandes instalaciones. Seguro que a vosotros se os ocurren otros usos interesantes.
Un reciente informe de Nielsen pone de relieve algunos datos muy interesantes acerca de las categorías de servicios más demandadas y la tasa de penetración de Internet móvil en EEUU, Europa y los BRICs (Brasil, Rusia, India y China). Los datos corresponden al primer cuatrimestre de 2008 (haz clic en las imágenes de abajo para una mejor visualización).
Con respecto a las categorías cabe señalar la diferencia existente entre los servicios demandados por los BRICs y Europa-EEUU. Así, el entretenimiento, la música y los juegos parece ser lo más demandado para Brasil, China e India. Mención aparte merece Rusia, un país donde la penetración de Internet móvil resulta muy importante, por encima de España, Francia o Alemania, y donde los servicios de búsqueda y email se posicionan en puestos altos. Ello hace que el consumidor ruso tenga cierta similitud con el europeo o estadounidense, lo cual no deja de sorprenderme dado el distinto nivel de desarrollo entre las regiones. Brasil también merece algún comentario, ya que es un país con un uso del correo electrónico móvil másivo, ¡por encima de Europa!
Debemos preguntarnos a qué se debe la mayor demanda de servicios relacionados con el ocio en los BRICs. Los expertos afirman que ello obedece a la menor disponibilidad de conexiones tradicionales en los hogares, las cuales son cubiertas por la red de telefonía móvil. En mi opinión eso puede ser un factor importante pero de ninguna manera significa que el ocio no sea una categoría relevante para la Internet móvil en Europa o EEUU. Como he comentado en alguna ocasión el sector más jóven de la población, amén de los profesionales, serán los que utilicen los servicios móviles avanzados con mayor asiduidad y evidentemente el ocio será una categoría de producto de primer nivel.
También debemos señalar que las tasas de penetración son bajas, especialente bajas en ciertos países desarrollados, lo cual deja bien a las claras el potencial de desarrollo del sector. Esto es especialmente palpable en Europa, situada muy por debajo de las tasas de EEUU, y ello a pesar de que tradicionalmente el viejo continente ha tenido un sector del móvil más saludable.
Las emisiones de CO2 desde China han crecido de manera espectacular en los últimos tiempos. En el año 2002 se situaban en 760 Mt y tan sólo 3 años después representaban 1.700 Mt, lo cual suponía el 6% del total de emisiones de CO2 a nivel mundial. Es de esperar que datos actualizados ofrezcan niveles muy superiores, quizá de hasta 5 veces más de lo generado en el 2005. Pero, ¿cuáles son los factores causantes de este crecimiento?
Un reciente estudio publicado en Energy Policy analiza los principales componentes de las emisiones de CO2 procedentes de China. Según el trabajo, el principal desencadenante es el saludable estado de las exportaciones. La demanda de productos de bajo precio procedentes de China ha crecido de manera espectacular, lo cual ha situado a las exportaciones como uno de los elementos de mayor peso en la cesta de basura gasista del país. Así, 1/3 del total de emisiones de CO2 de China se debe a las exportaciones del país, mientras que el resto se reparte entre inversiones en capital (infraestructuras y fabricas; entre un 32 y un 37% de las emisiones en 2005) y el consumo de los hogares (28% de las emisiones en 2005, 45% en 1987).
La cuestión que nos debemos plantear en los países occidentales es hasta qué punto es responsable China del cambio climático cuando somos nosotros los que estamos demandando los productos de esas exportaciones. Quizá antes de exigir a estos países en desarrollo deberíamos valorar nuestros patrones de consumo y ver en qué medida una modificación de éstos sería útil. El cambio climático exige un compromiso de todos.
Desde antes incluso de la aprobación del proyecto por parte del COI, se viene hablando sobre los objetivos de China en la organización de los Juegos Olímpicos que se están celebrando en estos momentos. Básicamente parece ser que el gobierno chino desea mejorar la imagen del país en el exterior, haciéndola más moderna y abierta. No voy a entrar demasiado en el debate sobre si ésto es o no un falso cambio de imagen. Entiendo que algo de verdad debe haber y que China, y sobre todo los chinos, no va a ser la misma tras los juegos. No debemos esperar un cambio radical ya que estamos hablando de un régimen seudo-comunista asentado en una cultura que mantiene un ancestral respeto a la autoridad. En todo caso, como comentaba es previsible ciertos cambios políticos y sociales en este inmenso país.
En otro orden de cosas, una de las cuestiones que más me llaman la atención es el contenido económico de los JJOO. Está claro que China se juega mucho, puesto que una mejor imagen debería redundar en unos niveles de exportaciones de mayor calidad, bien en cantidad o en calidad. Está es una cuestión muy relevante. Las tradicionales exportaciones chinas basadas en productos de bajo valor añadido se están empezando a resentir, fruto de un crecimiento desordenado que ya está provocando cierres de fábricas otrora a pleno rendimiento. Ello ha creado la necesidad de invertir en la fabricación y posterior exportación, amén del imparable consumo interno, de productos de mayor complejidad manufacturera e incluso con una marca reconocida y valorada. Es en este punto donde evidentemente la imagen que se logre transmitir del país con los juegos cobra una especial relevancia. La creación de una marca “Made in China” que no se asocie a productos de bajo valor, cuando no imitaciones, es una cuestión de Estado.
Por último, también nos debemos preguntar hasta qué punto son económicamente importantes los juegos para el resto del mundo. Por ejemplo, ¿puede servir este evento para facilitar la entrada de empresas extranjeras en el país?. Yo creo que sí, por varias razones. Por un lado, tenemos empresas que han colaborado en la construcción de las infraestructuras o equipamientos para los juegos, las cuales deberían de poder aprovechar la situación para consolidar su presencia en el país. Por otro lado, destacaría el efecto de los juegos en la penetración de ciertos deportes en China, y con ellos toda la industria asociada. Un ejemplo perfecto lo tenemos en el baloncesto. En estos juegos se libra una batalla que va mucho más allá de lo meramente deportivo: la batalla por el fan chino. Esta batalla la libra el baloncesto europeo y el estadounidense, y es muy similar a las luchas, casí intestinas, llevadas a cabo desde años por los grandes clubs de fútbol en aras de hacerse con el mercado asiático. Así, probablemente de la victoria final de EEUU dependerá la entrada masiva de dinero chino en el cada vez más estancado negocio de la NBA y demás ligas norteamericanas.
Como vemos, los JJOO son para muchos algo más que el ejemplo de la capacidad inagotable de superación humana. Quizá nunca en otros juegos esta afirmación había sido tan palpable.

Se llama Tsering Woeser y es una escritora tibetana detenida por el gobierno chino desde el comienzo de la revuelta en el Tibet.
El pueblo tibetano no sólo es uno de los más espirituales y religiosos del mundo, sino también uno de los más bondadosos y hospitalarios. Testimonio de ello pueden dar todos aquellos que hayan estado en esta región haciendo turismo, negocios o montañismo. También es un pueblo atormentado por el último de los imperios comunistas. El último de los imperios a la vieja usanza, con mentalidad del medievo y careta del siglo XXI. Un imperio que engañó al mundo para que le concedieran la organización del mayor acontecimiento deportivo de la humanidad, los Juegos Olímpicos, ejemplo, vaya paradoja, del respeto y admiración al ser humano.
Las autoridades comunistas no dudan a la hora de anteponer su enriquecimiento a costa de los derechos humanos de los propios chinos, los cuales son hacinados en espantosas y nuevas urbes de crecimiento desordenado e insostenible, cuando no se obliga a los trabajadores a dormir en las propias fábricas. Todo sea por el nuevo imperialismo. Por supuesto, las autoridades internacionales callan. Callan porque, al igual que ocurre con los despropósitos de EEUU, nadie tiene el valor ni el poder para plantar cara. Así que vayan preparándose los tibetanos porque estos hechos mucho me temo que no serán más que el principio de algo mucho más sangriento.
Tal y como refleja el grafico adjunto (pincha en él), la evolución alcista del precio del crudo ha sido muy relevante en los últimos tiempos. A pesar de ello, las economías occidentales han sabido capear el temporal mucho mejor que en épocas pasadas -como las crisis de los ‘70- gracias a una mayor previsión y un uso mas racional del recurso. Las estimaciones más optimistas hablan de que las reservas de crudo rendirán no más allá de 40-50 años. De hecho, el petróleo fácil, esto es, la extracción de crudo de reservas localizadas cerca de la costa o a poca profundidad, parece haberse terminado. Ante este panorama debemos pues prepararnos para mayores incrementos en los precios de petróleo y del gas, así como de sus productos derivados. Pero esto es tema para otro post. Hoy quiero hablar del uso que los países productores de petróleo hacen de los pingües beneficios obtenidos de su oro negro.
Algunos pensarán que los hace años bautizados como “petrodólares” se invierten en las extravagancias de los jeques y demás realeza que de manera autoritaria rigen el destino de países como Dubai o Arabia Saudí (por cierto, algún día tendremos que hablar también del régimen de semi-esclavitud al que son sometidos los trabajadores inmigrantes de las plantas extractoras en estos países). En gran parte, sí que es cierto que mucho dinero se va en la construcción de edificios vanguardistas o coches deportivos, pero esa cantidad es prácticamente calderilla. Los denominados fondos soberanos, sovereign wealth funds
o fondos de inversión estatales se han convertido en la herramienta de inversión preferida por los estados productores de crudo.
Estos fondos se caracterizan por ser propiedad del Estado, su enorme tamaño, el secretismo en su gestión y el tradicional origen “petrolífero” de su capital. Veamos algunos datos de este tipo de productos de inversión internacional (Fuente: Wharton-Universia):
- Dos fondos estatales de Oriente Medio poseen en la actualidad un tercio de la Bolsa de Londres.
- EEUU es el principal país receptor de estos fondos.
- Los 20 mayores fondos soberanos -cada uno valorado en más de 10.000 millones de dólares- controlan más de 2 billones de dólares en activos.
- El mayor fondo soberano es el Abu Dhabi Investment Authority, con unos activos estimados entre 500.000-875.000 millones de dólares. Otros importantes son el Government of Singapore Investment orp., valorado en 100.000-330.000 millones de dólares; El también singapurense Temasek Holdings, cuyo valor estimado es de 108.000 millones de dólares; Noruega tiene 308.000 millones de dólares en su Government Pension Fund; Dos fondos de Kuwait alcanzan conjuntamente los 213.000 millones de dólares; Rusia tiene un fondo de 122.000 millones de dólares y China un fondo de 66.000 dólares; Otros grandes fondos están gestionados por Qatar, Argelia, Brunei, Corea, Malasia, Kazajistán, Venezuela, Canadá, Irán y Nueva Zelanda.
Pero los países receptores no siempre reciben con gusto el dinero de estos fondos. La razón estriba en el riesgo político existente en muchos de los países inversores (e.g. Rusia, Irán o Venezuela), riesgo que aumenta cuando nos damos cuenta de que muchas veces la decisión de invertir o no se fundamenta en criterios políticos más que en condicionantes económicos. Además, no es nada fácil controlar los flujos financieros derivados de estos fondos, puesto que no existe una obligatoriedad para informar de las inversiones realizadas. Por ello, los datos existentes de los fondos soberanos son estimaciones, y probablemente el volumen de dinero que mueven sea muy superior.
Nuestro país no se “libra” de estas inversiones. Es noticia la más que previsible compra de la inmobiliaria Colonial, por el fondo Investment Corporation of Dubai (ICD). Tampoco se olviden del escándalo de las torres KIO (Kuwait Investment Office, otro fondo soberano).
Más info: excelente artículo de Ramón Tamames.
Los montañeros son gente especial. Emprenden aventuras a sabiendas de que su vida corre serio peligro, dejando atrás a su familia y amigos, perdiendo salud y dinero. Y lo hacen por el placer de sentirse únicos, de llegar donde casi nadie ha llegado antes, por orgullo. Un orgullo que ha caracterizado, no sólo a los montañeros de ayer y de hoy, sino en general a los grandes exploradores de la historia.
En la actualidad, todavía existen aventuras por llevar a cabo, lugares desconocidos, muchos de ellos a la vuelta de la esquina -como los fondos abisales- y otros fuera de la atmósfera que nos protege.
La aventura espacial es quizá la mayor empresa de la raza humana de los últimos 50 años. Desde el lanzamiento de los primeros satélites rusos allá por los años 50, muchas cosas han cambiado, otras sin embargo permanecen inalterables. El deseo del hombre por llegar a lugares remotos, por el simple hecho de llegar, continúa. Sin embargo, este afán de superación puede tener los días contados.
Son muchas las voces dentro de los órganos de decisión de la aventura espacial que se muestran disconformes con los planes de exploración previstos para las próximas décadas, especialmente la conquista de Marte. La razón aludida por estos críticos es, en gran médida, económica. Y es que la conquista de Marte -que supone entre otras cosas una base estable en la Luna- y en general todos los vuelos tripulados son excesívamente costosos. Además, los rendimientos científicos que se han venido obteniendo de los vuelos tripulados han demostrado estar muy por debajo de los derivados del envío de sondas espaciales no tripuladas o de exploradores robóticos. Por todo ello, algunos dudan del valor de la conquista de Marte.
Mike Griffin, experto de la NASA, lleva tiempo enfrentándose a los críticos de la aventura marciana, y de momento parece tener éxito. Sus propuestas de renunciar a los transbordadores espaciales para centrarse en el desarrollo de los “Orión”, los cohetes destinados a protagonizar la aventura Luna-Marte, han calado en el Congreso de los EEUU. Unos EEUU que no están dispuestos a renunciar a su liderazgo espacial en favor de la incipiente industria privada o los chinos.
Veremos si las propuestas de Griffin siguen adelante. A él poco le importan los condicionantes políticos o económicos, incluso los científicos. Al fin y al cabo: “No veo ninguna necesidad de justificar vuelos espaciales tripulados en términos de lo que pueden hacer para la ciencia. El impulso de llegar más lejos, de extender el destino humano, es razón suficiente“.















