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Asistimos en las últimas horas a uno de los ataques más deleznables del Gobierno de Israel contra el pueblo palestino. Un ataque, como tantos otros, apoyado por el Gobierno de EEUU e incluso, por el momento, con el silencio de Obama (esto último me molesta especialmente).
Pedir que esta masacre pare resulta casi inútil cuando el odio fundamentalista de uno y otro lado es tan enorme. Nadie parece tener la solución, o ganas de tenerla. Mientras, muertos y más muertos para saciar momentáneamente la sed de vísceras de los demonios de oriente medio. Ojo por ojo. Ahora a esperar la respuesta de Hamas. Después la de Israel. Después Hamas.
Felices fiestas.
Behnoud Shojaee y Mohammad Feda’i podrían ser ejecutados en Irán en torno al 12 de agosto. Ambos fueron condenados a muerte tras ser declarados culpables de homicidios cometidos cuando eran menores de edad. Ninguno de los dos contó con una asistencia letrada adecuada durante el juicio.
Behnoud y Mohammad fueron condenados a quesas, es decir, a un castigo equivalente al delito cometido. Los familiares de las víctimas tienen derecho a pedir que se les ejecute o a indultarlos a cambio de una compensación económica.
El 12 de junio el presidente de la Magistratura de Irán, ayatolá Mahmoud Hashemi Shahroudi, suspendió durante un mes la ejecución de Behnoud y Mohammad para que sus familiares tuviesen más tiempo para negociar con las familias de las víctimas el pago de la diyat (indemnización).
El derecho internacional prohíbe la ejecución de personas menores de edad en el momento de cometer el delito. Por ello, Irán, Estado Parte en la Convención sobre los Derechos del Niños y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, debe conmutar inmediatamente la pena de muerte a Behnoud y a Mohammad y poner fin a estas ejecuciones.
Desde 1990, Irán ha ejecutado al menos a 30 personas que eran menores de 18 años en el momento de cometer los delitos y se sabe que en la actualidad al menos otras 85 están a la espera de ejecución.
¡Ayúdanos a impedir la ejecución de Behnoud y de Mohammad, así como de los otros menores condenados a muerte en Irán!
Nos hemos llevado las manos a la cabeza con las imágenes de una playa italiana en la que yacían muertas dos gitanas mientras los veraneantes hacían como si no pasara nada. Este tipo de comportamiento está bien tipificado por la Psicología, se trata del efecto Bystander. Os dejo un video que muestra de manera clara en qué consiste.
Hace ya bastante tiempo que perdí la confianza en el género humano. Puede sonar algo duro, pero es de las pocas cosas que tengo más o menos claras. Evidentemente a esta conclusión he llegado a base de la experiencia personal y lo poco que sé de la historia de hombre. Y dentro de este clima de desconfianza me incluyo yo mismo, porque uno no es ejemplo de nada.
Si nos ponemos a pensar el ser humano sigue cometiendo las mismas atrocidades que hace miles de años. Los conflictos bélicos tienen las mismas causas justificativas: la religión (e.g. cruzadas, terrorismo islamista) , el control de un recurso natural (e.g. seda, petróleo), una posición estratégica (e.g. Golfo Pérsico, Vietnam). La gran diferencia es cuando en el siglo XVI los soldados españoles iban a hacer las américas los europeos no nos enterábamos de las masacres entre los indios. Claro, no había CNN ni Internet. Así que hoy en día seguimos siendo igual de bordes pero además también unos cínicos de aúpa.
Cuando hablo de desconfianza en el género humano incluyo, especialmente, a las instituciones creadas por éste. No digo que el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, etc tengan mala fe, pero cuando uno observa que la Audiencia Nacional dice una cosa y el Tribunal Supremo otra distinta no te queda más remedio que dudar. Ustedes ya me entienden. A pesar de todo, no sé si por una cuestión púramente propagandística pero al fin y al cabo con un objetivo final justo, los póderes públicos toman a veces decisiones que deben ser aplaudidas. Así que basta de pesimismo por ahora.
Ayer dos muy buenas noticias destacaban entre los titulares de la prensa. Dos noticias que parecen de película. En primer lugar, las autoridades norteamericanas están moviendo los hilos con la finalidad de resolver alrededor de 100 asesinatos cometidos hace décadas por los encapuchados del KKK. Asesinatos cobardes, realizados por conocidos, cuando no supuestos amigos de las víctimas, a base de fuego y nocturnidad, y encima poniendo a Dios como excusa. Muertes encubiertas por niños testigos de las atrocidades, personas que quedaron marcadas y que solo ahora tienen, según ellas (vuelvo a desconfiar), valor para contar lo sucedido. En segundo lugar, leo sobre la persecución del Doctor Muerte, que como saben no es un luchador de la WWE, sino un señor que se dedicaba a inyectar fenol en el corazón de los presos de Mauthausen para que murieran con horribles dolores. Un caballero que ha vivido a sus anchas entre Argentina y Chile, y que ha llegado tan pincho a los 94 años gracias a sus amigotes y familiares. Según los cazanazis, este tipejo está al caer. En fin, más vale tarde que nunca.
Viendo la actitud de los hijos de puta que gobiernan Myanmar me vienen a la memoria otras injusticias cometidas, no hace mucho, por aquellas tierras de veranos insufribles.









