Recientemente Valeria Maltoni entrevistaba a Andreas Kluth, corresponsal del área de tecnología, y a Daniel Franklin, editor en jefe de Economist.com, sin lugar a dudas uno de los periódicos offline y online de referencia, no sólo en el ámbito económico, sino también en cuestiones políticas o culturales. Valeria comenta con Andreas y Daniel aspectos referentes al tipo de audiencia que sigue el periódico online y su comportamiento, así como algunas cuestiones muy interesantes sobre la estrategia de Economist.com que paso a resumir a continuación.
Con respecto al perfil de los usuarios típicos del diario online cabe señalar que resultan similares en edad o estilo de vida a los lectores de la versión impresa, esto es, varones de distintas nacionalidades, con un elevado nivel de formación, jóvenes (alrededor de los treinta años) y cosmopolitas. No obstante, destacan que el comportamiento de sus lectores online es diferente. Así, el lector online utiliza el producto para buscar información sobre un aspecto concreto, bien en uno de los reportajes que suele realizar el diario o bien en un artículo específico cuyo link haya encontrado por ahí. Por el contrario, el lector de la versión impresa tiene un comportamiento menos selectivo y busca obtener una información completa de lo ocurrido en todos los aspectos que trata el periódico (que tiene periodicidad semanal). Estos consumidores conforman una comunidad de marca alrededor del periódico, si bien éste no ha dispuesto, de momento, grandes utilidades al estilo redes sociales en su plataforma virtual.
La estrategia de Economist.com también presenta algunos aspectos que me gustaría comentar. En principio, las políticas de contenidos de la versión impresa y la online no distan en exceso. Los contenidos suelen ser los mismos, si bien la versión online suele ofrecer funcionalidades propias, como blogs y podcasts que le dan un valor añadido. Debemos recordar que Economist.com es un periódico gratuito y que a pesar de ello la versión offline no se ha visto perjudicada, o eso dicen. Para The Economist la audiencia de ambos canales es muy similar auque como hemos visto anteriormente su comportamiento es algo distintos. Por este motivo, a la hora de redactar un contenido prima la calidad del mismo, de tal forma que no se sigue un proceso inverso basado en métricas en el que se pública online aquello que resulta más atractivo. La aspiración de Economist.com es convertirse en una fuente de información global, como lo es Wikipedia, y para ello los contenidos de calidad y abiertos son fundamentales. Asimismo, el papel de los editores es considerado básico. Ellos denominan a los editores curators (comisario, guardián) que velan por que los contenidos no se alejen de la línea editorial que tantos éxitos les ha supuesto. Por último, Andreas y Daniel muestran su preocupación por la falta de anonimato de sus periódistas en Internet. Según parece, The Economist se caracteriza por no firmar los artículos, de tal manera que todos los contenidos se consideran firmados por la marca. Sin embargo, en podcasts o blogs este anonimato se pierde lo cual no deja de ser una pérdida de identidad de marca.








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