La mayor parte de los productos tecnológicos tienen un ciclo de vida -tiempo que transcurre desde que el producto sale al mercado hasta que se retira del mismo- muy corto. De hecho, la aparición de nuevas tecnologías que sustituyen a las pre-existentes hace que los productos intensivos en técnología no lleguen a superar la denominada fase de crecimiento, en la que la demanda crece de forma acelerada. Antes de alcanzar la madurez, el producto es sustituido por otro más avanzado tecnológicamente. Ello origina que la variedad de productos ofrecidos por las compañías tecnológicas sea elevado. Un ejemplo lo tenemos en Apple (ver timeline de la compañía) o en los fabricantes de teléfonos móviles, como la finlandesa Nokia (ver terminales que la empresa ha ido desarrollando desde principios de los ‘80).
Me sorprende que algunas compañías tecnológicas no tengan esta visión de constante innovación. Empresas como mi querida Palm (soy usuario de Palm desde hace 7 años) parecen haberse dormido en los laureles. Los aparatos que ofrecen en el mercado tienen en algunos casos varios años de edad, como el Tungsten TX. Una empresa como Palm no puede permitirse este tipo de políticas de producto porque el mercado terminará por comérsela tarde o temprano. Muchos son los que ya vaticinan la muerte de Palm, especialmente tras el despropósito del Foleo. En mi opinión, Palm debería ofrecer nuevos modelos ya, y no centrarse en lanzar variantes de gadgets existentes y esperar al año que viene, como se dice en los corrillos del sector, para lanzar verdaderas innovaciones. Apple, HTC, Google y otros, saben que en 5 años el uso de términales móviles va a ser muy diferente al actual, que el m-commerce ha venido para quedarse y que quien no se posicione con fuerza ahora lo tendrá bien difícil en tan sólo unos meses.



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