Dos terribles imágenes para dos no menos terribles historias.

La primera la de una anciana de 116 años, incapacitada y abandonada a su suerte en las chabolas sevillanas.

La segunda la de una perrita, llamada Dulce, ciega, herida y malnutrida, también abandonada a su suerte.

¡Qué cojones tenemos! Nos superamos cada día.